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Las encimeras Vitrocerámicas por Inducción, son un producto altamente competitivo y ventajoso frente a otros tipos de cocinas. Suministro de energía, La electricidad se encuentra instalada en todos los hogares, por lo que no es necesario preocuparse de ir a buscar la energía con que cocinar o almacenarla.
Velocidad, precisión y visualización; Consiguen una velocidad de calentamiento comparable a cualquier otro sistema y energía. Su tiempo de respuesta es inmediato, visualizándose las placas en funcionamiento mediante un piloto sensor de temperatura.
Estética; Con líneas elegantes y depuradas, y superficies totalmente lisas, consiguen una elegancia inalcanzable por cualquier otro tipo de encimeras.
Facilidad de utilización y limpieza; Las cacerolas, sartenes y recipientes en general resbalan por su superficie sin bascular, por lo que resulta muy fácil su manipulación, y el vuelco es más difícil que en otros tipos de cocinas cuya superficie no sea completamente lisa. Al no disponer de ranuras ni zonas de difícil acceso, u otras zonas que requieran una limpieza intensiva y dado que la placa permanece fría o con un leve calor transmitido por el propio recipiente, su limpieza se limita a pasar un paño húmedo.
Solidez y resistencia; La vitrocerámica es un material muy robusto. Seguridad; A la seguridad propia de la utilización de la energía eléctrica, se añade que las zonas de cocción no tienen peligro de quemaduras si se tocan al retirar el recipiente, ya que la encimera permanece fría. Al no haber combustible, no existe el riesgo de explosión fortuita. Higiene; La atmósfera de la cocina permanece sana y agradable, pues al no haber llama, no se produce combustión, y por lo tanto no hay consumo de oxígeno. No se necesitan condiciones especiales de ventilación. Evita grasas parcialmente quemadas, pues el cocinado se hace a temperatura bien regulada y estable. Ahorro de energía; Las encimeras vitrocerámicas por inducción tienen un rendimiento superior a cualquier sistema de cocción.
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